sábado, 19 de junio de 2010

L.U.J.U.R.I.A.

Segun la sabia Wikipedia:
Se le llama lujuria (del latin luxus: abundancia, exuberancia) viene del latín “luxuria” y se traduce por “exceso” a un deseo sexual desordenado e incontrolable. Para la Iglesia católica romana es un pecado capital, para el hinduismo es a su vez uno de los cinco males y en general la religión suele considerarlo como un pecado mortal.

El deseo desordenado por el placer sexual. Los deseos y actos son desordenados cuando no se conforman al propósito divino, el cual es propiciar el amor mutuo de entre los esposos y favorecer la procreación.

AAA...!!! ¿Amor vrs lujuria?

si nos vamos a la historia. desde la creación bíblica adan y eva comieron del árbol del conocimiento y se dieron cuenta que estaban desnudos nacio la lujuria en el hombre, después vemos como las hijas lot, emborracharon a su padre y se acostaron con el.(Genesis 19:31-36) como incluso el rey david deseo a la mujer de uno de sus soldados e incluso mato a este buen hombre por poseer a tal mujer.(2 samuel 11:2-5) Como esto le trajo desgracia a su vida. Como el rey salomón y su incomparable sabiduría y aun así su lujuria y su deseo desenfrenado por la mujeres lo llevaron a alejerse e Dios y la division de su reino, y así podríamos citar muchos ejemplos de lo destructiva que puede ser la lujuria...

Dios bendijo al hombre y a la mujer con atracción mutua. Mientras ambos viven bajo el amor de Dios, sus corazones buscan el amor divino que es ordenado hacia darse buscando ante todo el bien del otro. El placer entonces es algo bueno pero muy inferior. En comunión con Dios se ama verdaderamente y se respeta a la otra persona como hijo o hija de Dios y no se le tiene como objeto de placer. En el orden de Dios se puede reconocer la necesidad de la castidad para que el amor sea protegido. Es necesario entonces conocer y obedecer el sentido que Dios ha dado a la sexualidad.

Pero el pecado desordenó la atracción entre hombre y mujer de manera que el deseo carnal tiende a separarse de propósito divino y a dominar la mente y el corazón. La lujuria crece cuanto mas nos buscamos a nosotros mismos y nos olvidamos de Dios. De esta manera lo inferior (el deseo carnal) domina a lo superior (el corazón que fue creado para amar). Cuando la lujuria no se rechaza con diligencia, el sujeto cae presa de sus propios deseos que terminan por dominarle y envilecerle.

La lujuria se vence cuando guardamos la mente pura (lo cual requiere guardarse de miradas, revistas, etc. que incitan a la lujuria) y dedicamos toda nuestra energía a servir a Dios y al prójimo según nuestra vocación. Si nos tomamos en serio nuestra vida en Cristo podremos comprender el gravísimo daño que la lujuria ocasiona.